¿Qué sentido tiene la vida?

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“Todo es vanidad.” Te lo digo como el hombre más sabio que vivió en esta tierra. ¿Qué quedará finalmente de todos tus esfuerzos? ¿Qué quedará después que hayas alcanzado tus metas? Como el hombre más exitoso que jamás existió, te digo que al final de la carrera, cuando hayas alcanzado tus metas, te sentirás vacío. Comprenderás que todo por lo cual luchaste e invertiste tu tiempo y tu energía, es vanidad. ¿Ya lo experimentaste? La generación de tus abuelos ya pasó,... la de tus padres pronto pasará,... y la tuya tampoco permanecerá por mucho tiempo más. Así como el sol retoma cada día su curso, así también los elementos hacen lo mismo una y otra vez: El río fluye irresistiblemente hacia el mar, el viento sopla una y otra vez desde el este al oeste, y desde el norte al sur.

TODO PERMANECE TRÁGICAMENTE IGUAL

Lo que hoy te asombra y despierta tu atención, lo hará solamente por un momento. ¿Puedes decir, realmente, que existe algo nuevo por lo cual vale la pena vivir? De todo lo que construyes no quedará nada que te sea verdaderamente útil. Yo fui alguien que tuvo más poder que todos los demás. Observé todo y probé todo lo que me ofrecía la vida, pero tuve que constatar que todo era inútil, absurdo y vano. Luego me dije: “El poder no es lo que me interesa. Tampoco es el dinero el que da la felicidad.” Entonces me esforcé por ser sabio. Llegué a serlo y busqué un sentido para mi vida, pero también esto resultó inútil: Nada tiene sentido, pues cuánto más sabes tanto más sufres. Luego me dije: “Ahora voy a vivir una vida desenfrenada.” Hice todo lo que me dio la gana. Me reí y ahogué mis problemas en alcohol. No respeté ningún límite. Pero los problemas no se dejan ahogar, pues saben “nadar” y, lamentablemente, suben otra vez a la superficie. Tuve todo lo que uno puede desear, tomé todo lo que fascinó mis ojos, y aún así no encontré ningún sentido para mi vida. Entonces, me dije: “Al fin y al cabo, lo mismo pasa con el más exitoso que con el más pobre. ¿Para qué entonces se esfuerzan el empresario y el negociante?” Comencé a odiar la vida, porque temía que después que yo ya no existiera, otro recibiría todo lo que yo había edificado y lo dilapidaría. Este pensamiento me quitó toda esperanza para el futuro. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace. Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias. Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque ésta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

Eclesiasés 3:1-22

Por haber yo, el hombre más exitoso que jamás existió, observado todo esto, te puedo decir: “Haz todo lo que quieras y disfruta de la vida, pero no alcanzarás nada con eso, pues un día tendrás que rendir cuentas de tu vida a Dios,”

“ACUÉRDATE HOY DE TU CREADOR!”

Para terminar, dejo contigo esta invitación: “Ama a Dios, pues éste es el sentido de la vida; esto es el todo para el hombre, y en El todo tiene sentido.” He llegado a la conclusión de que solamente de esta manera vale la pena vivir. El Rey Salomón Dios dice: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo...”

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